jueves, 28 de julio de 2011

"Pop de Televisión"


Recuperamos para todos vosotros uno de los fascículos de la colección "Historia del Rock" (el número 21, concretamente), publicada por el diario El País en la década de los ochenta. Para esta ocasión os traemos la visión que por aquel entonces tenía Jesús Ordovás de The Monkees. Un grupo y una lectura que os ayudarán a sobrellevar con mayor dignidad este extraño verano. Decía así.

"Los Monkees: 'Pop' de Televisión"

El fabuloso éxito de Los Beatles en Estados Unidos con sus discos y sus películas desconcertó a la industria del entretenimiento norteamericana. Pero no tardaron en reaccionar. La CBS lanzó a los Byrds, un grupo californiano al que hubo de ayudar en sus primeras grabaciones para que tuvieran el impacto deseado. Y la cadena de televisión NBC creó de la noche a la mañana a los Monkees. Pero, mientras que los Byrds eran una banda de rock nacida, al igual que lo fueron los cuatro de Liverpool, de la voluntad de sus miembros originales, los Monkees fueron un grupo reunido, dirigido y utilizado por los ejecutivos y productores de la NBC para una serie inspirada en las dos primeras películas de los Beatles.

El invento funcionó. Davy Jones (cantante), Mike Nesmith (guitarra), Peter York (bajo) y Mickey Dolenz (batería) fueron los elegidos para convertirse en los Beatles norteamericanos de la televisión. Pero lo más sorprendente es que no sólo tuvieron un gran éxito como actores de serie, sino que sus discos se vendieron muy bien desde el primer momento. "Last train to Clarksville"; "I'm a believer"; "A little bit me, a little bit you" y "Baydream believer" llegaron a los primeros puestos en todas las listas de éxitos en 1966 y 1967.

Sin embargo, fueron criticados y puestos como ejemplo de lo que la industria discográfica es capaz de hacer para vender discos. Los Monkees se defendían diciendo que habían sido contratados como actores para televisión. Pero si eso era cierto en el caso de Davy Jones y Micky Dolenz, básicamente actores, no así en los de Mike Nesmith y Peter York, que procedían del mundillo musical. Por otro lado, las canciones habían sido compuestas especialmente para ellos por Tommy Boyce & Bobby Hart, Neil Diamond y Carole King & Gerry Goffin, expertos musicales y autores de numerosos clásicos de la música pop norteamericana.

Pero si las canciones eran buenas y los discos se vendían en todo el mundo, ¿Qué tenía de malo ser un monkee? En otra época, probablemente nada, pero a mediados de los años sesenta, cuando se acusaba a la industria y a los medios de comunicación de manipular a la gente hasta hacerla pensar que la guerra de Vietnam era un peligro para la libertad de América, ser un monkee era sinónimo de vendido.

Los Monkees podían no ser unos genios, pero no les gustaba nada ser unas marionetas. Por eso, en el verano de 1967 decidieron que había llegado el momento de hacer una gira por todo el país. Y no les fue nada mal. Recibieron buenas críticas y demostraron tener suficiente sentido del humor para representar sus papeles con una sonrisa. Con el paso del tiempo fueron emergiendo las personalidades de cada uno y se fueron ganando la comprensión de algunos críticos y de personajes como John Lennon o Frank Zappa.

En 1968 saltaron de las pantallas de televisión a las de cine, con la llamativa "Head" (dirigida por Jack Nicholson y Bob Rafelson). Al año siguiente, Peter York dejó el grupo. El resto siguió como trío, pero no tardaron en separarse, por el interés de Mike Nesmith en emprender su carrera como cantante, espléndido, de country-rock. Sus tres compañeros también se establecieron como solistas, discretos.

Curiosamente, las canciones de los Monkees han ido ganando adeptos con el tiempo, y muchos han descubierto que son gemas del mejor pop juvenil hecho en la Norteamérica de los sesenta.

J.O.

"Nadie vio la película que hicimos con los Monkees! Pues me encanta, la he visto millones de veces. Cinematográficamente, es la mejor película de rock que se haya filmado. De hecho, es antirrock, tiene una estructura única. Yo trabajé incluso en las sesiones de grabación de la banda sonora, y aparezco en la contraportada del disco, que era realmente bueno. Pero, ah, nadie se enteró" -Jack Nicholson-.

Yo ya te lo dije